Instituto de Bioética

Jérôme Lejeune



El día 16 de abril del corriente se presentó en la sede de la Universidad Católica de Santa Fe, con una nutrida concurrencia de autoridades, estudiantes, profesionales de las ciencias de la salud, del derecho y de las ciencias sociales, docentes, y público en general el Protocolo de Objeción de Conciencia frente al aborto no punible en la Provincia de Santa Fe.
El mismo fue elaborado por una comisión interdisciplinaria compuesta por médicos, abogados, filósofos y personas pertenecientes a instituciones intermedias, que funciona dentro de la Facultad de Ciencias de la Salud y a la que adhirieron la Asociación Civil Ojo Ciudadano y Médicos por la Vida.

El acto de presentación estuvo a cargo del Dr. Guillermo Kerz (Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud – UCSF), del Dr. Carlos Puig (Presidente de Ojo Ciudadano) quienes fijaron el marco de actuación e introdujeron al documento y de la Dra. María Marta Didier (Directora de la Carrera del Doctorado en Derecho y Profesora de Filosofía del Derecho – UCSF) que fue la encargada de detallar el contenido del protocolo.

25/03/2015 - 15 a 20 hs. - Aula 1.28 - UCSF

Víctimas de la ideología del aborto Por María Inés Franck y Jorge Nicolás Lafferriere www.centrodebioetica.org 8 de mayo de 2014 La noticia del aborto realizado a una joven en Argentina con un embarazo muy avanzado de al menos 23 semanas provoca estupor y tristeza. Siempre tenemos que tratar de hacer prevalecer la vida. Elegir la muerte antes que la vida: En el caso, se podría haber salvado la vida de la madre y de su hijo, quien ya podía ser viable y que eventualmente podía ser dado en adopción si la madre no podía asumir la maternidad. Sin embargo, se eligió el camino de dar muerte al bebé. Reparos médicos: Además existieron reparos médicos sobre el riesgo para la salud de la niña-madre con un embarazo tan avanzado y el aborto significaba un riesgo para ambas vidas; sin embargo se eligió correr tal riesgo, lo que revela un empecinamiento y desprecio de la vida tanto de la madre como del bebé. Por otra parte, no pocas dudas despierta el método utilizado para un aborto con un embarazo tan avanzado y nos preguntamos por el dolor sufrido por el bebé. Un niño viable: Se trataba de una niña o un niño de casi 24 semanas y 680 gramos, según afirmó el ministro de Salud bonaerense. Aún países como los Estados Unidos consideran que los abortos tardíos y que suponen quitar la vida del niño viable tienen que ser limitados, como lo prueba el fallo Gonzales v. Carhart del año 2007 de la Corte Suprema de Estados Unidos que supuso la constitucionalidad de una ley que limita el aborto por nacimiento parcial. Salvar la vida por ley: Incluso en algunos países con ley de aborto, se establece un deber médico de salvar al niño, como ocurre en la ley italiana de aborto que dispone: “Cuando subsiste la posibilidad de vida autónoma del feto, la interrupción del embarazo puede ser practicada sólo en el caso del inciso a del artículo 6 y el médico que realiza la intervención debe adoptar toda medida idónea para salvaguardar la vida del feto” (artículo 7, ley n. 194 del 22 de mayo 1978). Presión sobre los médicos: Las notas de este caso ponen de manifiesto un clima de presión hacia los médicos, que se ven obligados a abandonar los criterios del arte de curar para tomar decisiones en función de una agenda ideológica que contradice sus principios ético-profesionales. La violencia invisibilizada: Igualmente hay que señalar que la violación de la joven que provocó el embarazo se produjo en un contexto intrafamiliar, como ha sucedido en la mayoría de los casos que tomaron estado público, lo que genera gran preocupación por las graves consecuencias que la disfuncionalidad de la familia está provocando sobre los niños y especialmente las niñas. El aborto no previene esa violencia. Más aún, el aborto “despenalizado” invisibiliza esa violencia. En efecto, el embarazo deja en evidencia un problema que, en lugar de ser enfrentado y perseguido penalmente, muchas veces es ignorado (o incluso en algunos casos tolerado). El aborto no ayuda a que salga a la luz tal violencia –ni siquiera se exige que haya denuncia penal- y en definitiva refuerza mecanismos de ocultamiento, impunidad y sometimiento. El aborto nunca es solución y siempre es un nuevo mal que se agrega al drama de la violación. El aborto realizado significa un paso más en un camino que, sobre todo luego del fallo de la Corte Suprema de Justicia de marzo de 2012, avanza hacia una cultura de la muerte.

Las muertes maternas por aborto representan el 0,06% de las defunciones femeninas (6 en 10.000). ¿Las cifras oficiales señalan una “prioridad sanitaria” o descubren una manipulación ideológica?, se pregunta Mónica del Río, en un artículo que publica en el boletín Notivida.

“Mientras que los medios masivos de comunicación intentan mostrar que un abultadísimo número de muertes por abortos clandestinos reclama su legalización, podemos afirmar -aun desasidos de connotaciones morales- que no son las cifras las que lo ubican como una prioridad sanitaria”, responde la conocida luchadora antiabortista citando las cifras oficiales sobre la materia del año 2009, suministradas nada menos que por el Ministerio de Salud de la Nación. La nota de Mónica del Río sigue en estos términos:

El total para el país durante el año 2009 es de 87 muertes por aborto en 144.060 defunciones femeninas. Muchas son las muertes evitables que superan ese indicador, no obstante, esas otras muertes no ocupan los titulares de los diarios, no generan múltiples proyectos legislativos que busquen disminuirlas, no provocan comunicados de universidades, no ameritan costosos viajes de “personalidades” extranjeras, no generan seminarios que propongan soluciones y no motivan declaraciones -ni de las autoridades del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) ni de los jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación-.

El total de mujeres fallecidas durante el año 2009 fue de 144.060, siendo las primeras causas: enfermedades del sistema circulatorio (45.023), tumores (28.233) y enfermedades del sistema respiratorio (22.286).

Las muertes maternas -relacionadas con el embarazo, parto y puerperio- son un subgrupo de 410 muertes en un total de 144.060. El aborto provoca el 21% de las muertes maternas y el 0,06% de las muertes de mujeres (6 muertes por aborto cada 10.000 defunciones femeninas). En el total de muertes femeninas el aborto se ubica por detrás de muchísimas causas evitables, por ejemplo deficiencias y anemias nutricionales que en el año 2009 ocasionaron la muerte de 557 mujeres.

De las 410 muertes maternas del año 2009, 87 fueron por aborto. Las demás estuvieron ocasionadas por causas obstétricas directas (165) e indirectas (158).

Año 2009: Muertes maternas por aborto por provincia:
Ciudad de Buenos Aires: 1
Provincia de Buenos Aires: 32 (23 en el Gran Buenos Aires)
Provincia de Catamarca: 2
Provincia de Córdoba: 6
Provincia de Corrientes: 2
Provincia del Chaco: 2
Provincia del Chubut: 0
Provincia de Entre Ríos: 2
Provincia de Formosa: 5
Provincia de Jujuy: 7
Provincia de La Pampa: 0
Provincia de La Rioja: 3
Provincia de Mendoza: 1
Provincia de Misiones: 2
Provincia del Neuquén: 1
Provincia de Río Negro: 0
Provincia de Salta: 4
Provincia de San Juan: 2
Provincia de San Luis: 2
Provincia de Santa Cruz: 0
Provincia de Santa Fe: 5
Provincia de Santiago del Estero: 6
Provincia de Tucumán: 1
Provincia de Tierra del Fuego: 1.+


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En un enérgico artículo publicado junto a una fotografía de un feto en el vientre materno, el cardenal Edward Egan, arzobispo de Nueva York, compara la tolerancia hacia el aborto con el razonamiento de Adolfo Hitler y José Stalin para justificar los asesinatos masivos.

El Purpurado dedicó a este tema su reciente columna semanal del periódico "Catholic New York". "La imagen de esta página es una fotografía sin retoques de un ser que estuvo en el vientre de su madre durante 20 semanas. Por favor, mírala con cuidado", pide el cardenal Egan y pregunta al lector: "¿Tienes alguna duda de que se trata de un ser humano?"

Tras precisar que se trata de un ser humano inocente, el Purpurado cuestiona al lector sobre el deber de las autoridades en una sociedad civilizada de proteger a este ser humano frente a quien quiera matarlo.

A partir de este razonamiento, sostiene el Arzobispo, "no hay mucho más que decir sobre la cuestión del aborto en nuestra sociedad. Es un error, y no puede –ni debe– ser tolerado".

Para el cardenal Egan, si alguien está convencido de que en esta imagen hay un mero grupo de tejidos, esa persona tiene un problema que va más allá de reconocer la maldad del aborto.

El Arzobispo recordó que "Hitler se convenció y persuadió a sus seguidores para considerar que los judíos y los homosexuales no eran seres humanos. Stalin hizo lo mismo con los cosacos y los aristócratas rusos. Y esto a pesar de que (ambos) veían con sus propios ojos a judíos y homosexuales".

"Es tiempo de dejar de actuar como si no supiéramos lo que permite y apoya nuestra nación, con el asesinato anual de más de 1.600.000 seres humanos inocentes en el vientre de su madre. Sabemos muy bien que matar a quien claramente es visto como un ser humano inocente o a quien no se le puede probar ser otra cosa que un ser humano inocente, es tan malo como malo puede ser", explicó el Purpurado.

"Hazme un favor. Mira la fotografía de nuevo. Mira y decide con honestidad y decencia lo que el Señor espera de ti y de mí, mientras el horror del aborto ‘legalizado’ sigue erosionando el honor de nuestra nación. Mira, y no te absuelvas a ti mismo si te niegas a actuar", concluyó.+



Publicado en www.aica.org

Libro Numerosas personas participaron, en el Colegio Del Carmen, de la presentación del libro “Myriam… ¿por qué lloras?, que recoge dramáticos testimonios de mujeres que se sometieron a un aborto. La obra es difundida en la Argentina por el Foro de la Vida y la Familia, por encargo de la ONG “Sí a la Vida”, de Suiza, que la editó y tradujo a 15 idiomas.


Tras la consagración a la Virgen realizada por monseñor Antonio Baseotto, obispo castrense emérito y asesor del Foro, diversos disertantes advirtieron cómo la mujer es llevada a aceptar el aborto “como única propuesta legislativa” ante el embarazo adolescente, fruto de la promiscuidad y consecuencia de la enseñanza de la llamada “Salud Reproductiva o Educación Sexual, que, impartidas desde políticas oficiales que desconocen la patria potestad, sólo buscan el apoderarse del cuerpo femenino, disociando a la persona.

El prelado presentó la propuesta del Foro, que consiste en nuclear a instituciones que trabajan por los derechos de los niños por nacer, cuya vida, aseguran, es hoy “duramente cuestionada, atacada y atropellada, en proyectos de ley contrarios a la Constitución Nacional y al Código Penal Argentino”.

“El peso que arrastra la mujer que sufrió un aborto, si no se acompaña con la fe, es imposible de llevar”, aseguró monseñor Baseotto, al ofrecer los servicios del Foro como medio de “unión y coordinación” para ejercer una defensa todavía más fuerte ante los intentos de legislar el aborto en el país. Invitación que fue recibida por aplausos del auditorio.
El obispo emérito explicó que el libro está divido en dos partes, por un lado los testimonios de mujeres que padecieron el síndrome postaborto y por otro lado, contienen los estudios de profesionales médicos y psiquíatras que trabajan en su tratamiento.

Monseñor Baseotto expresó su deseo de que la obra permita ayudar a quienes pasaron por el lastimoso trance del aborto, y a otras personas que dudan frente a las campañas que presentan esa práctica como una opción válida.Nunca más


El padre Alberto Bochatey OSA, director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina, fue ovacionado al reclamar que “nunca más nadie le dé poder a nadie para matar a nadie” y, tras leer párrafos de la encíclica “Evangelio de la Vida” de Juan Pablo II, el sacerdote alertó que ni el síndrome pos aborto ni la vida por nacer son tomados en cuenta a la hora de legislar la interrupción del embarazo.


“Hay cierta convicción de que hay vidas humanas que no merecen ser tuteladas”, lamentó el religioso al denunciar que “hay una epidemia gravísima de mentalidad abortista”.


El padre Bochatey calificó de “muy triste que un Gobierno autorice eliminar personas” y recordó que “en el caso de leyes injustas, nunca es lícito someterse a ellas”.


El doctor Hugo Obligio, miembro ordinario de la Academia Pontificia para la Vida, se explayó sobre las consecuencias médicas probadas del aborto, se refirió al caso del médico estadounidense Bernard Natanson, quien revió su postura tras haber practicado más de 75.000 abortos y se convirtió en un defensor de la vida y del primer derecho humano.


En tanto, la psicóloga Araceli Ramillo Alvarez de Viano, especialista en niñez y adolescencia y miembro de la UNESCO, dio testimonio sobre su experiencia dentro del consultorio al tratar pacientes que se sometieron a un aborto y destacó el dolor que padecen las mujeres por no poder vivir el luto que toda muerte conlleva.
Publicado en www.aica.org